Hernias De La Ingle: Laparoscopia


En un estudio multicéntrico y aleatorizado publicado en el New England Journal of Medicine (NEMJ) del 29 de abril de 2004, se comparan los resultados de dos técnicas quirúrgicas para el tratamiento de la hernia inguinal basadas ambas en la colocación de una malla en el defecto de la pared que permite la protrusión de contenido abdominal en la región de la ingle, con la formación intermitente o continua, de una tumoración:

En una técnica la operación es abierta (es decir mediante una incisión relativamente amplia de los planos anatómicos de la pared inguinal), mientras que en la otra técnica la colocación de la malla se hace por vía laparoscópica, a través de unas incisiones mínimas en la pared abdominal (cirugía mínimamente invasiva) por las que se hacen penetrar instrumentos que permiten la visión y la manipulación a distancia.

De los 2.164 pacientes que fueron asignados aleatoriamente para uno de los dos procedimientos quirúrgicos, 1.983 fueron operados; dos años de seguimiento tras la operación fueron completados en 1.696 pacientes.

En qué consisten las laparoscopías


Las recidivas de las hernias operadas fueron más frecuentes en el grupo operado por vía laparoscópica (87 de 862 pacientes, o sea un 10,1 %) que en el grupo operado con cirugía abierta (41 de 834, es decir un 4,9%). El número de complicaciones postoperatorias fue también más elevado en el grupo operado por vía laparoscópica que en el operado por cirugía abierta (39% vs 33,4%).

El grupo operado por vía laparoscópica tuvo menos dolor que el operado por cirugía abierta en el día de la operación y volvió a sus actividades habituales un día antes. La tasa de recidivas cuando se operaron hernias recidivadas después de una primera operación fue similar en los dos grupos.

La conclusión de los autores es que la técnica abierta es superior a la laparoscópica cuando la hernia inguinal se repara colocando una malla, libre de tensión, en el defecto de la pared abdominal.

En un editorial del NEJM que acompaña a la publicación del trabajo se afirma que "los hallazgos comunicados por Neumayer y colaboradores indican que la mayoría de los cirujanos generales pueden conseguir excelentes resultados en la reparación de las hernias inguinales utilizando la técnica de Lichtenstein (que consiste en la colocación de una malla libre de tensión) por vía abierta con anestesia local, un procedimiento que es menos complicado y probablemente más seguro que esa misma técnica realizada por vía laparoscópica."

Hernias de la ingle en los hombres

Fuente de la imagen: https://farmaciadelahorro.mx/

En un artículo publicado en el Journal of American Medical Association del 19 de Enero de 2006, investigadores de varios departamentos de Cirugía de universidades de los EEUU, se plantean comparar, en las hernias inguinales de los hombres con nula o mínima sintomatología, el dolor y las molestias al cabo de 2 años de seguimiento, en los que se había elegido la opción de esperar y ver, con el dolor y las molestias después de haber optado por reparación quirúrgica de la hernia.

Los 720 hombres participantes en el estudio fueron asignados, de manera aleatoria a dos grupos: 364 a la opción de esperar y ver (observación cuidadosa de la evolución los síntomas de la hernia), y 356 a la opción de la reparación quirúrgica de la hernia. El seguimiento ha sido de 2 a 4,5 años.

Síntomas de hernia de ingle


La principal medida fue el dolor y las molestias que interfieren sus actividades habituales, así como los cambios detectados en un cuestionario sobre los síntomas y su intensidad, que fue cumplimentado por todos los participantes en el inicio de la encuesta. Los resultados han sido los siguientes: A los 2 años de la aleatorización, una similar proporción de salud en mexicanos en ambos grupos (grupo de esperar y ver y grupo de la reparación quirúrgica de la hernia) se quejaba de dolor suficiente para limitar sus actividades habituales; sus niveles de actividad física fueron también similares.

En los pacientes asignados al grupo de esperar y ver que solicitaron la reparación quirúrgica (23% a los 2 años y 31% a los 4 años), la causa de esta petición fue habitualmente que el dolor interfería sus actividades habituales. Estos síntomas mejoraron después de la optimización en la nutrición y su etiquetado.

La conclusión de los autores es que una estrategia de esperar y ver es una opción segura y aceptable para los hombres con una hernia inguinal que no produce síntomas (asintomática) o que estos síntomas son mínimos.

La estrangulación de la hernia, como complicación, ocurre raras veces, y los pacientes del grupo de esperar y ver que desarrollan síntomas de esta complicación no corren mayor riesgo de complicaciones postoperatorias que aquellos que son sometidos a una reparación profiláctica de la hernia.