El acné y sus implicaciones psicológicas


El acné es una de las enfermedades más comunes que los adolescentes padecen en nuestros días, es una enfermedades inocua, ya que no pone en peligro la vida de las personas, sin embargo más allá de las cicatrices físicas que pueda dejar en su paso por el cuerpo adolescente, el más grande problema que deja a su paso el acné consiste en la “cicatriz” psicológica.

Según la Asociación Mexicana de Diabetes, el acné tiene su pico de aparición en la adolescencia no es de extrañar que posea fuertes repercusiones psicológicas en la mente del adolescente, atraviesa por una etapa de cambios que están definiendo nuevamente su vida en donde la aceptación social es buscada fervientemente, con el grupo de amigos además de iniciar las primeras relaciones de pareja en la cual la apariencia estética juega un papel fundamental

Acné y emociones


En un mundo que realza la imagen estilizada y estética de los seres humanos, tener acné puede implicar aislamiento social, al ser antiestético muchos jóvenes tienden a menospreciar al joven que padezca acné, inclusive las formas sutiles como por ejemplo sentir la mirada de los demás sobre las zonas afectadas por el acné disminuyen el autoestima del adolescente.

Generalmente las mujeres sufren de manera más intensa la metformina para embarazadas, estos efectos al ser ellas las más bombardeadas por la falsa imagen de la mujer ideal inclusive al primer grano o espinilla, intentando cubrirlo con plastas de maquillaje que no harán sino empeorar el cuadro.

El problema se agrava cuando el acné se extiende por zonas fuera de la cara como pecho y espalda, pues muchos jóvenes por vergüenza se verán obligados a dejar eventos deportivos como natación, basquetball entre otros por el miedo a enseñar las lesiones que tienen, el miedo a la burla y al rechazo.

El joven adolescente puede caer en un círculo vicioso dominado por un baja autoestima derivada directamente de la sociedad que lo rodea, o bien derivada de una autopercepción dañada causada en su glándula pancreática. de cualquier manera esta falta de autoestima nos llevará a cuadros depresivos que en ciertos jóvenes pueden llegar a ser realmente serios llegando al grado de perder el interés por la vida o (aunque raramente) casos de suicidios.

Con la depresión encima existirá una falta de integración social, que llevará al adolescente a caer en frustración y ansiedad derivados de no poder controlar lo que ocurre en su cuerpo y la razón por la cual no lo puede dominar, esto lo llevará a exprimir todos esos granos sobre su cuerpo que al final no harán sino dejar más cicatrices aún en su cuerpo. esto puede llevar a adicciones desde alcohol, drogas, etcétera para intentar olvidar su situación, o bien puede pasar de la tristeza al enojo fácilmente las cuales no son sino conductas destructivas.

¿Qué hacer en estos casos?


Lo más conveniente es en primera instancia llevar al adolescente a recibir tratamiento profesional para ayudar a controlar el acné. El médico, que en este caso debe ser un dermatólogo especialista en la piel, seleccionará el tratamiento contra el acné que mejor se adecúe a las necesidades del joven.
Si tras recibir el tratamiento para el problema orgánico, vemos que aún posee secuelas psicológicas, lo más adecuado sería que acuda a terapia en la cual le ayudarán a resolver sus problemas de autoestima de la mejor manera.

No se debe llegar a estos extremos en pleno siglo xxi donde existen tratamientos eficaces probados científicamente para tratar esta enfermedad tan común entre la población joven, podemos contribuir con un tratamiento adecuado a dejar de lado las experiencias negativas en esta etapa tan hermosa de la vida como es la adolescencia.